Reducir el riesgo de padecer de una enfermedad cardíaca, hipertensión arterial, osteoporosis, diabetes y obesidad.
Mantener la flexibilidad de las articulaciones, tendones y ligamentos, lo que facilita el movimiento y disminuye las probabilidades de sufrir caídas.
Reducir algunos de los efectos del envejecimiento, especialmente los malestares ocasionados por la osteoartritis.
Contribuir al bienestar mental y ayudar a tratar la depresión.
Ayudar a aliviar el estrés y la ansiedad.
Aumentar la energía y la resistencia.
Mejorar el sueño.
Ayudar a mantener un peso normal al acelerar el metabolismo (la velocidad a la que el cuerpo quema calorías).
